sábado, 3 de noviembre de 2007

La comsión de legislación

Es prácticamente un hecho que la Asamblea cerrará de alguna manera el Congreso y formará una comisión encargada de realizar la actividad legislativa. Considero que esto requiere de un análisis detenido ya que plantea dos problemas.

En primer lugar, con esa decisión se eliminará una de las funciones básicas del Congreso, que es la de fiscalización o control de los otros poderes del Estado. La Asamblea no tiene esa facultad ya que no se encuentra en el Estatuto que fue aprobado en la consulta popular del 15 de abril. Pero, lo más importante es que de esa manera se rompe el principio básico de los controles y balances. Durante todo el período de funcionamiento de la Asamblea y hasta que se apruebe en referéndum la nueva Constitución, no se contará con ningún instrumento que garantice el control entre los poderes.

En segundo lugar, se producirá una situación anómala en el proceso de formación de la ley. Las constituciones ecuatorianas -como lo hace en general el derecho constitucional moderno- han contemplado siempre la colegislación, esto es, la participación del Congreso y del presidente de la República en la formación y reforma de las leyes. Por este medio, al Presidente se le reconoce la iniciativa legislativa (facultad de presentar leyes) y la de aprobación y veto de las leyes o reformas expedidas por el Congreso. Pero, al conformar una comisión dentro de la Asamblea, resultaría imposible mantener ese proceso de formación de la ley, especialmente en lo que se refiere a la facultad presidencial de aprobar o vetar leyes. De acuerdo a la interpretación que se ha dado a los plenos poderes de la Asamblea, resultaría un contrasentido proponer que el Presidente mantenga la facultad de veto o de aprobación, ya que entonces él se situaría por encima de la Asamblea. Por consiguiente, este organismo quedaría como el único ente encargado de la formación de la ley, con lo que se anularía totalmente el equilibrio de poderes en este proceso.

4 comentarios:

Olafo dijo...

Don Simón.

En mi opinión el estatuto no está sobre la asamblea, el estatuto sirve a la asamblea y no al revés, es decir, que si el estatuto no le sirve a la asamblea por cualquier razón (por ejemplo por errores en su confección) este simplemente deberá ser modificado por los asambleístas.

En mi opinión, todas las funciones del estado no desaparecen, será asumidas por la asamblea siendo responsabilidad de los asambleístas delegar temporalmente esas funciones a quien ellos consideren apropiado. En mi opinión el presidente no necesita renunciar porque es su cargo es el que dejará de existir, los congresistas, los alcaldes, los prefectos, los consejeros, los concejales todo queda en nada en el instante que la asamblea asuma el control TOTAL del estado.

En la práctica, la asamblea para evitar el caos en el país, deberá confirmar cuanto antes en sus funciones a las personas a la mayoría (no a todos) de funcionarios actualmente en funciones. Pero entiendo que esta confirmación es solo temporal hasta que la asamblea decida como será constituido el país y su nuevo gobierno y esta decisión sea confirmada por el pueblo.

OJO CON ESTO, que es muy importante: Si el pueblo niega la nueva constitución, la asamblea deberá continuar en funciones redactando una nueva propuesta para ponerla a consideración del pueblo. Solo cuando la nueva constitución este aprobada, y las nuevas autoridades sean elegidas, solo entonces la asamblea podrá disolverse previo posesionar a esas nuevas autoridades en sus cargos.

Debemos recordar que solo existe una instancia superior a la asamblea y esa somos todos nosotros. Es nuestra responsabilidad como ecuatorianos de bien vigilar que la asamblea cumpla con nuestras aspiraciones de un Ecuador más justo para todos.

Señores, la asamblea no es un juego y le tocó a nuestra generación ser la responsable de lo que pasará en nuestro país a partir de hoy... Seguro que pasaremos a historia, lo único que espero es que sea como héroes y no como villanos.

Saludos para todos.

Anónimo dijo...

Estimado Simón

Personalmente estoy de acuerdo con su consideración de que el Congreso Nacional es fundamental dentro de un sistema democrático.

Sin embargo, me pregunto, de qué sirve el Congreso Nacional tal como está jurídicametne estructurado si carece de poder para cesar a ministros o secretarios de Estado. Si a aquello agregamos el nivel del confianza ciudadana del Parlamento (4%), tenemos entonces un Congreso castrado y fácilmente utilizable, como quedó demostrado con la Ley de Justicia Financiera y con las dos provincializaciones. Ahora con la Ley de Tránsito busca recuperar una credibilidad perdida, hecho impensable luego de varios lustros de prebendeas, chantajes, componendas y clientelismos.

En mi criterio, este Congreso Nacional no tiene legtimidad y no cumple con el papel que debe cumplir, es decir, un verdadero contrapeso. Asimismo, considero que el mismo solo ha servido como medida de presión a los gobernantes de turno que jamás han podido pensar en función de Estado, sino para 4 años de gobierno, y eso en el mejor de los casos.

Jurídicamente hablando, pienso que las leyes vigente son suficientes, escesivas diría yo, y solo de pensar que tendremos un órgano que va a empezar a promulgar leyes a diestra y siniestra para ganar legitimidad y/o entorpecer el accionar de la Asamblea -no está por demás decir, a trabajar todo lo que no ha tranajado en un lustro- solo creará a la larga un caos jurídico, pues las leyes promulgadas deberán armonizarse con la nueva Constitución y los más seguro es que se promulguen nuevas leyes que reemplazarán a las anteriores. Sinceramente me parece un desperdicio de recursos humanos y económicos mantener una institución que demostró ser inefeciente, salvando muy pocos casos aislados.

Fernando dijo...

Simon,

Es interesante lo que planteas: con la asamblea constituyente entraremos en un periodo donde no hay un sistema de contrapesos ni de control de los poderes. Ni siquiera al interior de la asamblea habrán contrapesos al poder de Alianza País, ya que cuentan con una mayoría absoluta.

Tan preocupante como esta realidad, es la facilidad y la entrega con la que la mayoría de ecuatorianos estamos dispuestos a aceptar esta concentración del poder. Como lo demuestra el comentario de Olafo, a muchos ecuatorianos no les incomoda que un ente por si solo pueda escoger a dedo quien se queda y quien se va. Ni siquiera se plantea un proceso por el cual la asamblea deberá decidir a quien mantiene en su cargo y a quién no.

Ahora bien, me surge una pregunta. Si la nueva constitución no entra en vigor hasta no ser ratificada por el pueblo en las urnas, que pasa con la constitución actual? Deja de ser vigente? Es decir, se suspenden automáticamente los derechos ciudadanos establecidos en la actual constitución? Puede la Asamblea tomar control de la policía, del sistema judicial, perseguir, dictar sentencia, etc.? Aunque esta sea una pregunta más bien teórica, y aunque confiemos como hace Olafo, de que por "cuestiones prácticas" para "evitar el caos" no haría algo así, podría hacerlo?

Olafo dijo...

En comentarios anteriores comparaba el resultado que obtendremos de la asamblea con una lotería, un juego de ruleta en el que podemos (si tenemos suerte) ganar un montón pero que también es más que probable que perdamos todos. Si dependiera de mi, jamás habría entregado al país a estas suertes dignas de un casino y no de un país en serio.

El problema es que no somos un país en serio, es lo único que puede explicar que un presidente se pare en frente de la gente y ofrezca como oferta de campaña renunciar para poner su cargo a las ordenes de la asamblea, ofrezca disolver el congreso para que la asamblea asuma esas funciones, ofrezca nada menos que cambiar drásticamente el modelo económico del país hacia algo no muy bien definido... y a pesar de todo, ganar con el 80% de los votos.

Así que señores, no queda mucho que decir, las reglas de juego están dadas y el hecho que no nos gusten no nos permite hacernos los inocentes para decir "yo no lo sabía" o peor aún "si hubiera sabido no habría votado por Correa".

Yo quiero creer que el 80% de la gente no puede equivocarse, es presuntuoso pensar lo contrario, así que creo que lo mejor es sumarse con optimismo a la corriente y aportar con lo mejor de nuestras ideas con la esperanza de que la suerte nos sea favorable en el casino de Montecristi.

Don Simón, si es posible, me gustaría que discutamos el borrador de constitución propuesto por la CONESUP especialmente sus puntos más polémicos... el tema de la propiedad, el tema de la prensa, el tema de la estructura del gobierno, el tema de la regionalización del país.

Un saludo para todos.