sábado, 19 de mayo de 2007

Distritos (3)

Como lo han pedido varios participantes de este foro, hemos entrado de lleno en uno de los temas que deberá tratar la Asamblea.

Veamos tres aspectos adicionales sobre los distritos uninominales.

En primer lugar, la selección de las circunscripciones electorales no puede estar separada de la definición de todos los otros elementos que conforman el sistema electoral (forma de votación, fórmula de asignación de escaños, barrera de representación, etc.). Además, ella debe hacerse después de haber definido claramente los objetivos que se pretende alcanzar. Mi opinión es que en estos aspectos nada o muy poco hemos avanzado en nuestro país. Solamente se ha introducido la idea de establecer distritos uninominales, sin verlos como parte de una totalidad muy amplia (el conjunto del sistema electoral) y sin definir claramente los objetivos que se quiere alcanzar. Por tanto, ahí hay mucha materia para profundizar.

En segundo lugar, la definición de todos y cada uno de los componente del sistema electoral debe considerar el contexto en el que ellos van a operar. Las condiciones económicas, sociales, políticas, históricas, culturales, étnicas, entre otras, son elementos determinantes en este sentido. Por ello es que no hay fórmulas predeterminadas. No hay el sistema electoral ideal. Si tenemos un país fuertemente fragmentado en muchos aspectos, si no contamos con organizaciones políticas de alcance nacional, si tenemos enraizadas prácticas como el clientelismo, si impera el caudillismo, entonces debemos sopesar cuidadosamente los efectos que pueden tener los diversos arreglos institucionales en esas condiciones. Considero que, más allá de que nos guste que el representante esté más cercano a los electores, los distritos profundizarían esos problemas y los llevarían hasta su máxima expresión.

En tercer lugar, no hay que olvidar que la definición de distritos electorales diferentes a la división político-administrativa del país exige el trazado de esos espacios. Hay que dibujarlos, establecer sus límites, definir el ámbito geográfico que corresponderá a cada uno de ellos. Este es un trabajo muy delicado en el que lo técnico (apoyado en cartografía y censos) está sobredeterminado por lo político. Por encima de lo que dicen los estudios técnicos, la decisión final de trazar las líneas delimitantes es estrictamente política. Cada partido y cada organización saben perfectamente que un determinado trazado les puede favorecer y otro les puede perjudicar, aunque surjan de sólidos estudios técnicos que han contado con la mejor tecnología. Son las decisiones políticas las que finalmente se imponen, y eso es inevitable ya que son las personas de carne y hueso quienes deben tomar la decisión final. Es lo que se conoce como el gerrymandering (en alusión a un viejo líder populista bostoniano que acomodaba los distritos a su conveniencia), que aún en países de tradición anglo-sajona, como Jamaica sigue siendo un problema en cada proceso electoral.

Una reflexión final. Por todo lo dicho (no por gustos ni por preferencias personales) considero que los distritos uninominales pueden ser muy útiles e incluso positivos para la elección de concejales y consejeros, pero tremendamente negativos para la elección de diputados.

5 comentarios:

Juan dijo...

Para que los distritos electorales funcionen es muy importante diseñarlos con bases técnicas de manera independiente para evitar su manipulación. Después habrá que fijar un periodo de tiempo para reactualizarlos (por que la población cambia y se desplaza con el tiempo) que puede ser similar al censo (cada 11 años)y evitar que coincida con un año electoral para que los políticos no puedan manipularlos tan fácilmente.
La fragmentación del Ecuador es un asunto grave que no cambiará con los distritos, pero el sistema actual, al contrario, lo promueve con los minigrupos que pueblan el Congreso.
De todos, maneras, un senado, con uno o dos representantes por provincia puede ser un complemento perfecto para un congreso distrital.
En Estados Unidos, el congreso es visto como un ente sujeto a coyunturas y populismos. En cambio el Senado suele tomar distancia política. Asimismo se podría evitar las pugnas, aunque con nuestra política eso es más fácil teorizarlo que hacerlo.

Juan Carlos Bustamante dijo...

Solo un ejemplo reciente de las aberraciones en términos de representatividad que los Distritos uninominales introducen.

El las elecciones legislativas de Québec (régimen parlamentario) de 1998 hubo tres partidos "grandes" (me refiero a que presentaron candidatos en la mayoría de las circunscripciones y que obtuvieron cada uno más de 1% de los votos totales). El PLQ obtuvo 43.55% de los votos, en tanto que el PQ obtuvo 42.87% de los votos, y la ADQ el 11.81% de los votos totales (datos tomados de http://www.electionsquebec.qc.ca/fr/resultats_gen.asp)

Lo curioso del asunto es que fue el PQ el partido que obtuvo más Diputados 76 diputados, lo que representa 60,8 de la asamblea de 125 diputados. El PLQ obtuvo 48 diputados (38,4 %), y la ADQ 1 Diputado (0,8% de la asamblea). Fuente: http://www.assnat.qc.ca/fra/patrimoine/sieges.html

Este tipo de cosas suceden a menudo en pasíses con regímenes parlamentarios de distritos unipersonales.

Como se ve, la ADQ se quedó prácticamente fuera, esto es lo que sucede con los grupos "chicos" que en un sistema de estos muy dificilmente acceden a algo del poder real. Efectivamente es curioso que sean precisamente los grupos ciudadanos "chicos" los que propongan este sistema.

Antes de despedirme, me permito solo un comentario adicional respecto a un tema conexo, aunque anterior: la asignación de escaños. Hay que distiguir claramente dos momentos diferentes en el proceso.

El primero es la equiparación de los votos en plancha con los votos entre listas. Con lo legítimo que sea o no, el "ponderado exacto" esta ahí para eso, con sus límites y sus efectos. En este punto se obtiene una votación agregada de cada lista, lo que lleva al segundo punto.

La adjundicación de escaños. Ahí entran los métodos como el D'Hondt, Imperiali, Webster... LOS de cocientes y residuos (son muchos).

Como matemnático me he interesado en estos temas, y he escrito un par de documentos que pongo a consideración de todos, en mi página personal:
http://facultad.usfq.edu.ec/juanb/Enlaces.html

Saludos cordiales


Juan Carlos Bustamnte

Juan dijo...

Otra noticia electoral que aporta al debate: en una ciudad de Texas se puso una demanda para eliminar el sistema en plancha y cambiarlo a un sistema distrital en las elecciones locales, pues, aseguran los demandantes, el sistema en plancha deja a las minorías fuera.


http://www.aldiatx.com/locales/stories/DN-fbredistric_22dia.ART.State.Edition1.435c00c.html

Anónimo dijo...

Entre tanto discurso de asignaciones y métodos.
¿creen que los partidos tradicionales recobren el poder que han tenido durante los últimos 26 años?

Que se puede esperar de la asamblea en este sentido. Volver a los políticos de siempre, como se los llama, ¿no producirìa una suerte de estallido social?

Olafo dijo...

Señores.

Hay un problema en el debate, estamos discutiendo como se elegirán los diputados para el congreso cuando es probable que la asamblea decida que ya no exista un congreso o que existan dos, o varios. (Si a alguien le interesa mi opinión, deberían existir varios, encargados de diferentes áreas con diferentes niveles de autoridad de acuerdo a su jerarquía).

Si yo fuese uno de los asambleístas, propondría que la gente nunca vote por personas, que vote siempre por políticas de estado o por proyectos. Me gustaría que la gente elija lo que queremos para el país, que decidamos que lo que queremos para el futuro a mediano y largo plazo. Es más, la gente encargada de ejecutar esas políticas de estado (los mandatarios) debería ser profesionales de carrera, expertos en el tema asignado y a los cuales se les debería evaluar por el grado de cumplimiento del objetivo establecido.

Pero regresando al tema del debate, Los distritos, como muy bien explica Simón Pachano no garantizan representatividad, incluso para el caso del congreso, este remedio puede resultar peor que la enfermedad. Ahora, la pregunta es ¿Hay forma de resolver el problema? Creo que no, es más, creo que explorar este camino no nos lleva a nada.

Si aceptamos por un momento esta línea de pensamiento, debemos concluir que no importa la formula que se use con tal que sea muy clara... Por ejemplo, “El que tiene mas votos gana” me suena muy clara.

Si no hay otro remedio que votar por personas, creo que no debemos quitarle a la gente la posibilidad de votar por listas o entre listas de acuerdo con su criterio, hacerlo es atentar contra la libertad de elegir. Igual, para que modificar esto si el problema no está ahí... El problema está en la posibilidad que hoy existe de que puedan inscribirse candidatos a pesar de NO reunir los requerimientos necesarios para cumplir con la responsabilidad del cargo al cual aspiran.

RESUMO.
Hay que votar por ideas y no por personas.
Si es inevitable votar por personas, hay que dar todas las libertades para que la gente vote por su candidato(s) de preferencia.
Hay que renunciar a cualquier intento de interpretar la voluntad popular, por más buena fe que exista en ese intento.
Es vital que TODOS los candidatos entre los cuales la gente escoge, cumplan sobradamente los requerimientos para dignidad a la cual aspiran.

Muchos saludos.